Difamación 18: Adoramos a la Virgen María y a los santos


Antes que nada, veamos algunas definiciones básicas según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:


Adorar: “Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina”.

Venerar: “Respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda”.

Idolatría: “Adoración que se da a los ídolos”.

Ídolo: “Imagen de una deidad objeto de culto”.

Interceder: “Hablar en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal”.



No los adoramos. Lo que hacemos se llama veneración e intercesión de los santos. También lo hacían los cristianos que fueron arrojados a los leones antes de Constantino.

No reconocemos a la virgen ni a los santos como dioses. Reconocemos que fueron personas santas que vivieron en la tierra y que hoy están en el cielo; no son dioses, están por debajo de Dios, pero pedimos que ellos intercedan ante Dios por nosotros.

Quienes sí eran idólatras eran los hebreos de la época de Moisés. Eran politeístas. Adoraban a múltiples dioses e incluso hacían imágenes de estos dioses (ídolos), como las que hicieron del becerro de oro mientras Moisés estaba en la montaña, de ahí vienen las prohibiciones a hacer imágenes (pero para adorar a otros dioses). De hecho, Dios mandó a hacer figuras de querubines de oro (ángeles) para el arca de la alianza (Éxodo 25:10-20) y en el templo de Salomón había muchos querubines (1Reyes 6:18-35)

Algunos argumentan que Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Y tienen razón, pero cuando nos referimos a los hombres de manera universal, de toda la humanidad, Cristo ha sido el mediador, el único mediador, fue el salvador de la humanidad, fue crucificado para pagar por nuestros pecados, gracias a el tenemos la oportunidad de salvación.

Incluso el apóstol Pablo pedía a los otros hermanos que pidieran e intercedieran ante Dios por él y por los demás (Efesios 6: 18-20). Si Pablo podía pedir a otros hombres que intercedieran por el ante Dios, pues también nosotros podemos pedir intercesión de María. El hecho de que esté en el cielo, no significa que ella no pueda mediar.


A continuación extractos tomados de la página apologeticacatolica.org sobre el tema de la intercesión de los santos:

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Interceder suplicando al ofendido (Dios) que perdone al ofensor (Nosotros), y en rogar al Todopoderoso que envíe ayudas especiales al necesitado, en esta segunda forma de mediación, la Virgen, los Santos y hasta nosotros podemos ser mediadores, porque todos somos miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Aunque todos podemos orar directamente a Dios, para Dios también es agradable que oremos e intercedamos mutuamente por los demás, ya que en esta forma colaboramos en la obra de salvación de Dios, que quiere que todos nos salvemos, no como individuos, si no como iglesia y comunidad ayudándonos mutuamente.

Afirmar que yo no necesito la intercesión de los Santos porque puedo orar a Cristo directamente es como afirmar que no necesito que oren por mí. Por supuesto que esta no es la actitud que tuvieron los primeros cristianos que perseveraban juntos intercediendo unos por otros y pidiendo que sus hermanos no desmayaran en orar por ellos. Pablo fue un ejemplo claro de esto ya que jamás dijo a nadie que no oraran por él porque podía pedir a Cristo directamente, por el contrario, él mismo pidió las oraciones de sus hermanos incansablemente.

Podemos estar seguros que los Santos y los ángeles pueden interceder por nosotros ante Dios y es agradable a Dios que les pidamos que lo hagan. Dios quiere que oremos unos por otros, y los Santos y Ángeles que están muy cerca de Dios pueden ayudarnos en gran manera con sus oraciones ante Dios.
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En la Biblia encontramos muchísimos ejemplos de intercesión, como:

“Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo! ” Efesios 6: 18-20.

“Hermanos, orad también por nosotros.” 1 Tesalonicenses 5:25.

“Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.” Santiago 5:16.


“El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes,» Moisés intercedió por el pueblo.” Números 21:7.

“Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu bondad, como has soportado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.» Dijo Yahveh: «Le perdono, según tus palabras.” Números 14:19.


Cuando Dios se disgustó por los cuatro hombres que le habían inventado al Patriarca Job lo que él no había hecho, les dijo:

“Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.»” Job 42:8.


Incluso vemos como también los ángeles pueden interceder por nosotros.


“Entonces el ángel del Señor dijo: «Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo esperarás para compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás irritado desde hace setenta años?». El señor dirigió al ángel palabras buenas, palabras consoladoras”  Zacarías 1:12-13.


Además en la Biblia encontramos muchísimos ejemplos de postraciones en señal de respeto y veneración, pero no para adoración. El profeta Daniel se arrodilló ante el ángel Gabriel (Daniel 4:15-18). Abdías se arrodilló ante Elías (1 Reyes 18:7). Ante Eliseo se arrodillaron (2 Reyes 2:15). Salomón ante su madre (1 Reyes 2:19) y las mujeres que fueron al sepulcro de Jesús se arrodillaron ante los Ángeles que les anunciaron la resurrección de este (Mateo 24:1-6), entre ellas estaba María Magdalena.