La primera civilización de la humanidad surgió en la baja Mesopotamia (Sumeria). Fue en esa región donde los humanos se asentaron y domesticaron animales por primera vez. Fue allí mismo donde surgió la rueda, el primer lenguaje escrito y el primer código de leyes (el Ur-Nammu). Los primeros relatos sumerios sobre la creación, como el Enuma Elish, fueron hechos por los 2,000-2200 A.C, durante la Tercera Dinastía de Ur, período en el cual la civilización sumeria alcanzó su apogeo. El más famoso de los relatos sumerios: el Poema de Gilgamesh, probablemente fue escrito en ese período también, sino un poco más tarde. Todos estos relatos son muy parecidos a los del Génesis. Hablan de un jardín paraíso donde se inició la humanidad, una tierra que no conocía ni la enfermedad ni la muerte, y donde los hombres convivían pacíficamente con los animales más salvajes. Además, en el Enuma Elish, el mundo fue creado en 7 días y en el poema de Gilgamesh, una serpiente le arrebata a Gilgamesh su inmortalidad.
Siendo los sumerios la primera civilización, no es de extrañar que los relatos de estos sobre la creación del mundo sean muy parecidos al relato verdadero (el escrito por los hebreos bajo inspiración divina), pero, ¿por qué los sumerios no conservaron el relato original y lo deformaron?
La biblia nos cuenta que Dios mandó a Abraham a salir de la ciudad de Ur, porque esta ciudad se había pervertido, se había vuelto politeísta, adoradora de otros dioses (falsos dioses). Precisamente para adaptar la historia de la creación a los múltiples nuevos dioses inventados, necesariamente tuvieron que cambiar los detalles de la historia. Además, sería lógico pensar también que, antes de ser escritos fueron deformados mediante la transmisión oral.
Abraham vivió precisamente en la época en que fueron escritos estas historias sumerias, en la época de la Tercera Dinastía de Ur, en el 2,000 A .C y en la misma ciudad de Ur, capital del Imperio de Ur que dominaba toda Sumeria y Mesopotamia. Abraham y sus descendientes se establecieron en Palestina, donde se escribirían los relatos auténticos sobre la creación.
![]() |
|
Luego de la caída de Tercera Dinastía de Ur, Sumeria pasó a
llamarse Caldea
|
Pero no solo hay
similitudes en las historias sobre la creación, también en los relatos sumerios
se encuentra la historia del diluvio, muy parecida a la del Génesis, en la que
los dioses deciden destruir la humanidad, pero eligiendo a un hombre al que se
le ordena construir un arca para preservar a los animales y a la humanidad. En
el caso de la historia del diluvio, es un relato universal, presente en la mayoría de las culturas antiguas, desde los griegos e hindúes en
el viejo continente; hasta los taínos, mayas, aztecas e incas en América.
El hecho de que diversas culturas del mundo, sobre todo las más antiguas, posean relatos similares al Génesis sobre la creación y los primeros tiempos del hombre sobre la tierra, transmitidos primero oralmente y guardados en las memorias colectivas primitivas, demuestran la validez de las historias del Génesis o cuanto menos (para los más escépticos), de alguna historia primaria o base sobre la cual surgieron las demás.
Ninguna cultura lejana del punto de origen de la civilización humana, como la griega, egipcia, china o hindú podría contener relatos verdaderos sobre la creación ni sobre el propósito y deseos de Dios para el mundo. Solo las culturas más antiguas podrían poseer esta verdad máxima o acercarse más, como la sumeria o las abrahámicas.
El hecho de que diversas culturas del mundo, sobre todo las más antiguas, posean relatos similares al Génesis sobre la creación y los primeros tiempos del hombre sobre la tierra, transmitidos primero oralmente y guardados en las memorias colectivas primitivas, demuestran la validez de las historias del Génesis o cuanto menos (para los más escépticos), de alguna historia primaria o base sobre la cual surgieron las demás.
Ninguna cultura lejana del punto de origen de la civilización humana, como la griega, egipcia, china o hindú podría contener relatos verdaderos sobre la creación ni sobre el propósito y deseos de Dios para el mundo. Solo las culturas más antiguas podrían poseer esta verdad máxima o acercarse más, como la sumeria o las abrahámicas.
